En Yoga NAUÉ, valoramos lo simple y natural, pero sabemos que la tecnología bien usada puede mejorar tu experiencia. Por eso, hemos creado nuestra nueva app para personalizar y optimizar tu práctica.
La base de toda práctica. Equilibra cuerpo y mente a través de posturas sostenidas y respiración consciente mediante suavidad, firmeza y la atención a la unión del cuerpo y la respiración.
Un estilo enérgico y desafiante que combina fuerza, estabilidad, resistencia y demanda una gran atención mental. Ideal para quienes buscan una practica intensa en en todos los sentidos, sin perder la conexión interior ni perder el foco. Nuestra practica mas demandada, combinada con transiciones y posturas del Rocket yoga la convierten en un reto a cada sesión.
Estilo de yoga que combina la firmeza y profundidad del Hatha con la fluidez y el ritmo del Vinyasa. Su práctica equilibra estabilidad, movilidad y respiración consciente, permitiendo una experiencia adaptable tanto a principiantes como a practicantes habituales. Es un enfoque versátil que une calma, energía y presencia en cada postura y transición.
Inspirado en Ashtanga, acelera tu energía con secuencias dinámicas, transiciones creativas. Libertad, reto, ritmo y diversión en cada sesión.
Perfecto para principiantes o quienes desean retomar la práctica. Aprenderás las bases de la respiración y el movimiento fluido de forma segura y progresiva.
Una experiencia holística que combina posturas, respiración, meditación y relajación. Cuerpo, mente y espíritu en armonía.
Posturas pasivas y profundas que trabajan el tejido conectivo y calman el sistema nervioso. Ideal para liberar tensiones y restaurar la energía.
Aprende a invertir la perspectiva. Trabajamos fuerza, alineación y confianza para explorar posturas como la parada de cabeza o de manos con seguridad.
El propósito de estas sesiones es no es forzar, sino apaciguar el sistema nervioso, liberar tensión y disminuir estrés y ansiedad, creando el espacio necesario para una recuperación física y mental más profunda y sostenida.
SOBRE LA PRÁCTICA
Yin Yoga: qué es y de dónde viene
El Yin Yoga es un estilo de yoga pausado y profundo que pone el foco en la quietud, la escucha interna y el trabajo con los tejidos más densos del cuerpo. A diferencia de prácticas más dinámicas, en Yin Yoga las posturas se mantienen durante varios minutos, con el objetivo de estimular el tejido conectivo —fascias, ligamentos, tendones y articulaciones—, lo que tradicionalmente se conoce como trabajo sobre el tejido “frío”.
Este enfoque tiene su origen en la fusión entre el yoga y la filosofía taoísta. El Yin Yoga moderno se desarrolla en los años 80 y 90 principalmente a través de Paul Grilley, con una fuerte influencia de las enseñanzas taoístas y del trabajo previo de maestros como Paulie Zink. Desde esta visión, el cuerpo y la práctica se entienden desde el equilibrio entre dos fuerzas complementarias: yin y yang.
La energía yin se asocia a lo lunar, lo receptivo, lo interno, lo frío y lo estable. Es una energía de quietud, de pausa y de profundidad. La energía yang, en cambio, se vincula a lo solar, lo activo, lo dinámico, lo caliente y lo expansivo. Ninguna es mejor que la otra: se necesitan mutuamente y se equilibran entre sí. Esta misma idea aparece en el yoga tradicional a través del concepto de ha y tha, donde ha representa la energía solar y activa, y tha la energía lunar y pasiva. El equilibrio entre ambas es la base del Hatha Yoga.
En Yin Yoga predomina claramente la cualidad yin: las posturas se realizan sin apenas activación muscular, buscando una entrega progresiva y consciente a la postura. El objetivo no es la forma, sino la sensación. Se trabaja desde la observación, el drishti interno y la respiración tranquila, permitiendo que el cuerpo se exprese tal como está en ese momento.
Además del aspecto físico, el Yin Yoga tiene una fuerte relación con la medicina tradicional china y el sistema de meridianos energéticos. Al sostener las posturas durante más tiempo, se estimula el flujo energético, favoreciendo la movilidad articular, la hidratación de los tejidos profundos y un estado de calma del sistema nervioso.
En esencia, el Yin Yoga es una práctica de equilibrio. Complementa de forma natural a estilos más activos o yang, ayudando a compensar el ritmo acelerado de la vida cotidiana. Es un espacio para parar, sentir y escuchar, donde el yoga se convierte menos en hacer y más en estar, recuperando la dimensión meditativa y energética de la práctica.