El yoga llegó a mi vida sin buscarlo y me permitió mirarme desde un lugar más compasivo; lo vivo como un llamado profundo. No me defino desde una sola etiqueta, ya que no me identifico únicamente con mi profesión.
Mi enseñanza conecta con la tradición del yoga y se adapta a cada momento y a cada persona, entendiendo el yoga como un camino vivo, flexible y consciente. A través de la experiencia corporal y la escucha interna, exploramos las dualidades para encontrar espacios de equilibrio y neutralidad. Para mí, el yoga es un mapa que nos guía.
Estoy formada en Hatha Yoga (550 horas) y Yoga Integral (500 horas). En mis prácticas profundizamos especialmente en el Yoga Integral, abordando las distintas dimensiones del ser —del cuerpo físico a lo más sutil— y utilizando herramientas que nos permiten autorregularnos, sostenernos y encontrar coherencia interna en la vida cotidiana.
Mi intención como instructora es fomentar la autonomía personal y transmitir de forma honesta la sabiduría de esta disciplina, para que cada persona pueda aprender a escucharse y gestionarse con mayor claridad. Si sientes el llamado, estaré feliz de compartir este camino contigo.